Neptuno en sextil con Ascendente
Sesenta grados de separación. Una parte puede desatascar a la otra, pero no se activa sola: hay que ir a buscarla.
El patrón
La parte de ti que prefiere la versión bonita a la versión cierta tiene salida a través de la parte de ti que decide cómo te presentas antes de saber qué quieres: cuando una se atasca, la otra puede desatascarla. Está disponible, pero no se activa sola. Hay que ir a buscarla.
Dónde se ve
Se ve en que las veces que una parte se difumina, idealiza o hace como que no entendió, si te acordaste de ir a lo otro te salvó la tarde — y luego se te olvidó que funcionaba. No es un talento automático: es una puerta que hay que abrir cada vez.
Qué hacer con ello
Conviértelo en costumbre, que es lo que le falta: cuando notes que una parte se difumina, idealiza o hace como que no entendió, ve deliberadamente a lo otro y ve a algún sitio exactamente como estás hoy, sin arreglar la versión.
Para escribir
Escribe las tres últimas veces que se difumina, idealiza o hace como que no entendió teniendo a mano lo otro y no lo usaste. ¿Qué tenían en común?
¿Lo tienes tú?
Este aspecto solo te describe si está de verdad en tu carta. Calcúlala con tu fecha, hora y lugar de nacimiento y lo sabrás en un minuto — gratis y sin crear cuenta.
Ver mi carta natal gratisLos otros aspectos entre Neptuno y Ascendente
Los mismos dos cuerpos se enganchan de formas muy distintas según el ángulo.
Neptuno en conjunción con AscendenteDos cuerpos en el mismo punto del cielo. No se turnan: actúan a la vez, y por eso cuesta distinguir cuál de los dos está decidiendo.
Neptuno en cuadratura con AscendenteNoventa grados. Las dos partes quieren cosas incompatibles y cada una consigue lo suyo quitándole espacio a la otra. Es la tensión que más forma el carácter.
Neptuno en trígono con AscendenteCiento veinte grados. Fluye tan bien que ni se nota, y por eso suele desaprovecharse: lo que sale gratis no se practica.
Neptuno en oposición con AscendenteCiento ochenta grados, uno frente al otro. Se vive como si hubiera que elegir, y casi nunca hay que elegir.