Mercurio en trígono con Saturno
Ciento veinte grados. Fluye tan bien que ni se nota, y por eso suele desaprovecharse: lo que sale gratis no se practica.
El patrón
La parte de ti que le da vueltas a todo buscando la frase exacta y la parte de ti que se pone a examen y nunca se aprueba se llevan bien en ti: se apoyan sin que tengas que gestionarlo. Es de lo que mejor funciona en tu carta, y por eso mismo es donde menos has crecido.
Dónde se ve
Se ve en que la gente te señala como virtud tu manera de lo que construye va a seguir ahí mañana y a ti te sorprende que lo digan, porque nunca te ha costado. Lo fácil no se entrena, y lo que no se entrena se queda donde está.
Qué hacer con ello
Súbele la exigencia. Coge algo que ya te sale y hazlo donde no te salga: más gente, más riesgo, más en serio. Y esta semana haz las dos a propósito en vez de esperar a que salgan: escribe lo que estás pensando hasta que quepa en una sola frase, y también reconócete en voz alta algo que sí estás sosteniendo.
Para escribir
¿Qué harías con esto si dejaras de usarlo solo para estar cómodo? Empieza por dónde te vendría bien que le entiendan lo que quiso decir, no lo que dijo y todavía no te lo has permitido.
¿Lo tienes tú?
Este aspecto solo te describe si está de verdad en tu carta. Calcúlala con tu fecha, hora y lugar de nacimiento y lo sabrás en un minuto — gratis y sin crear cuenta.
Ver mi carta natal gratisLos otros aspectos entre Mercurio y Saturno
Los mismos dos cuerpos se enganchan de formas muy distintas según el ángulo.
Mercurio en conjunción con SaturnoDos cuerpos en el mismo punto del cielo. No se turnan: actúan a la vez, y por eso cuesta distinguir cuál de los dos está decidiendo.
Mercurio en sextil con SaturnoSesenta grados de separación. Una parte puede desatascar a la otra, pero no se activa sola: hay que ir a buscarla.
Mercurio en cuadratura con SaturnoNoventa grados. Las dos partes quieren cosas incompatibles y cada una consigue lo suyo quitándole espacio a la otra. Es la tensión que más forma el carácter.
Mercurio en oposición con SaturnoCiento ochenta grados, uno frente al otro. Se vive como si hubiera que elegir, y casi nunca hay que elegir.